Dolores Hidalgo C.I.N. Gto. 30 de julio 2021 

Madahi Herbert

Una madre  nos narró cómo es su vida con Ari de 10 años de edad, quien padece el trastorno del espectro autista,  es una vida muy rutinaria con actividades muy fijas,  tiene la necesidad de quitarse los zapatos porque no le gusta sentir el calor en sus pies, un niño autista tiene poco contacto visual con la gente normalmente su contacto es muy limitado a las miradas con otra personas, no responde a expresiones de sus propios papás, no suele señalar, tampoco entabla una conversación, hablan en tercera persona, jamás se refieren a ellos mismos, básicamente ellos te hacen parte de su mundo si tienen confianza, no tiene relación con personas ajenas, su círculo se limita a sus seres amados, su vocabulario es muy limitado, la rutina es hacer lo mismo desde que sales de tu casa como si vas al centro comercial, no juegan con otros niños, normalmente viven aislados, normalmente empiezan a tener un objeto siempre en la mano desde bebés, el diagnóstico de Ari, fue a los tres años porque fue retrocediendo su etapa de crecimiento, empezó a dejar de hablar y así fue como los médicos dieron con el diagnóstico del autismo con trastorno asperger, el pequeño Ari es perfeccionista; ordena todo por color, todo tiene que estar perfectamente arreglado, no lo puede mover, dibuja a la perfección, le encanta dibujar y no puede romper su esquema de orden, con psicólogos y pediatras, mapeo cerebral, un niño autista no tiene un retraso como tal, es una conducta, los estudios siempre salen bien sólo es un perfil psicológico que no tiene un diagnóstico médico del porqué nacen así, sólo es una conducta que se debe sobrellevar con terapia y apoyo de la familia, la escuela y personas que lo rodean