Dolores Hidalgo C.I.N. Gto. 26 de marzo 2019  

Jesús Neri

 

Al medio día, cuando el sol primaveral comienza a calentar, la superficie, los pestilentes y amargos olores del pantano comienzan a envolver casi 100 metros a la redonda..

Los ladrilleros que trabajan largas jornadas cerca del lugar, dan testimonio de la insoportable pestilencia.

Ya hace varios años que se rompió el tubo de aguas negras que desembocaba en el rio cerca de la comunidad “El Llanito”, desde entonces, el agua descompuesta que fluye de  las casas de la comunidad, producto de los desechos humanos, van a parar a un costado del rio..

La lamosa agua expuesta al sol, poco a poco se evapora dejando un contorno negruzco sobre la orilla del bordo. Sin dudarlo, el líquido contaminante que se encuentra adentro del gran hoyo, se junta con el agua del rio en temporadas de lluvias… agua que conforme recorre el trayecto, riega los campos donde se nutren la hierva, las plantas, los animales y la siembra de campesinos que cultivan maíz, tomate y chiles, de acuerdo a la temporada.

Cerca del lugar, a 10 metros del descompuesto lago artificial, se encuentra una construcción a medio terminar, de acuerdo a lo observado, y a la breve reseña de los pobladores, se trata de un cárcamo de rebombeo de aguas negras o en su caso, de una planta tratadora…

Dicen que tienen mas de 6 meses que comenzaron la obra y esperan que en próximas fechas, los trabajos ayuden para evitar la contaminación que se genera en la zona..

Mientras tanto, los pobladores de la comunidad “El Llanito”, los campesinos, las plantas y los animales, seguirán consumiendo agua de drenaje cada vez que el rÍo crezca y se mezcle con el inmundo charco de desechos humanos.

 

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