San Luis de la Paz Gto. 24 de junio 2021

Mario Galván

Hace algunos años, cuando escuchábamos las sirenas de los vehículos de emergencias, salíamos rápido a asomarnos a la calle, era muy raro que esto sucediera y por lo mismo, cuando éramos niños, el ruido y las luces hacían que se nos erizara la piel, esporádicamente ocurría un accidente, muy de vez en cuando ocurría un herido en alguna riña, raramente se suscitaba un incendio y por eso era muy raro escuchar y ver luces de emergencia.

Hoy, ya esos sonidos y esas luces están familiarizados con nuestra vida cotidiana, continuamente suceden accidentes, incendios, riñas y la presencia de los servicios de emergencia son el pan de cada día.

La tarde de este miércoles 23 de junio, el ulular de las sirenas retumbaba en calles y avenidas de San Luis de la Paz Guanajuato, varios automovilistas solicitaban la presencia de los valientes traga-humo, ya que enormes llamaradas se podían ver a una distancia considerable en la carretera federal 57, había temor de que hubiera personas calcinadas o que se pudiera originar una desgracia de alcances inimaginables.

Eran aproximadamente las 18:00 horas seis de la tarde y los Bomberos, sí esos hombres y mujeres que no descansan y que hacen guardia para no dejar desprotegidos a los ciudadanos, por enésima ocasión, tal vez dejaban de comer y daban prioridad a una emergencia, la adrenalina corría por sus venas y la incertidumbre taladraba su cabeza, ignoraban la magnitud del incendio, se preparaban para enfrentarse a lo desconocido, vencían el miedo y sólo una idea estaba firme en su cabeza: salvar una o varias vidas.

A toda prisa llegaron a la carretera federal 57, el reporte indicaba que un camión se estaba incendiando entre los municipios de San Luis de la Paz y San Diego de la Unión Guanajuato, a varios kilómetros de distancia, el humo negro se podía apreciar en las alturas y conforme se fueron acercando, ya iban estableciendo estrategias de cómo atacar el elemento fuego. El calor era incesante y la vestimenta que usan los bomberos no es tan ligera que digamos, pero ahí estaban, al mando de su Capitán, que es en quien cae toda la responsabilidad de la vida de estos voluntarios, del Capitán depende el éxito o el fracaso de un siniestro, el Capitán es el hermano, el confidente, el amigo y hasta asume el papel de padre en la corporación, por eso debe poner todo su conocimiento para actuar con rapidez y con cautela, para no perder a ninguno de sus elementos.

En el Kilómetro 93, en un lugar conocido como “Los Pirules” ahí estaba un tráiler en llamas, el fuego consumía rápidamente el tracto camión, la parte delantera era devorada por las llamas y amenazaban con propagarse a los grandes contenedores que formaban parte de este pesado y largo vehículo, a simple vista se pudo observar que el tráiler de la marca INTERNATIONAL y era de reciente modelo, estaba estacionado con dirección hacia San Luis Potosí y su conductor había hecho una escala en su ruta para comer sus sagrados alimentos, pero de pronto el chofer vio que, de la nada el tráiler empezó a arder y para ese momento varias personas se solidarizaron con él y llamaron insistentemente al número de emergencias 911, fue entonces que los Bomberos y Paramédicos ludovicenses fueron comisionados para atender este suceso, que por cierto resultaron victoriosos, ya que las técnicas utilizadas y las estrategias implementadas dieron resultados.

Afortunadamente no hubo víctimas, los daños ascienden a varios miles de pesos pero una vida es más valiosa y traga-humo se llevaron otra satisfacción a su alma, una vez más controlaron y vencieron al elemento fuego, antes de que ocurriera una desgracia.