Dolores Hidalgo C.I.N. Gto. 03 de febrero 2020

  Mario Galván

Ir a San Juan de los Lagos, para unos es una aventura, otros van a pagar una manda y unos más, disfrutan el gusto de ir en bicicleta, caminando o en silla de ruedas, soportando frío, calor, lluvia y temperaturas extremas es demostrar que la fe es más fuerte que las inclemencias del tiempo donde miles de mexicanos participan en esta travesía, caminan cientos de kilómetros desde otros estados de la república mexicana como San Luis Potosí, Guanajuato o Querétaro, de municipios como Dolores Hidalgo, San Felipe, San Diego de la Unión, San Luis de la Paz, Ocampo, San Miguel de Allende y muchos más, cientos de personas caminaron, algunos rezaban o escuchaban música, algunos en peregrinación y otro iban dispersos, todos se dicen “hermano”, se ayudan mutuamente, se apoyan entre sí y entre ellos mismos se echan porras para seguir adelante, es increíble ver a tanta gente que camina usando tenis, zapatos, chanclas y otros más iban descalzos, pero todos van con un firme propósito: llegar al altar del Santuario y dirigir su mirada a la virgen milagrosa de San Juan de los Lagos, agradecer los favores recibidos, haber aliviado de la enfermedad a algún familiar o a ellos mismos, muchos piden por la paz, tranquilidad y armonía en sus pueblos de origen, la edad no importa, hombres y mujeres, niños y personas de la tercera edad van con júbilo hacia San Juan de los Lagos en el estado de Jalisco, algunas personas hasta llevan su mascota en esta travesía de la fe, las múltiples caravanas multicolores dan vida a las carreteras que están a pocos kilómetros de San Juan de los Lagos. Es importante mencionar que no solamente van por carretera, muchas personas cortan camino y atraviesan por el monte, entre zonas llanas, montañosas o rocosas, pero es impresionante la cantidad de peregrinos que, ya estando a pocos kilómetros de llegar a su destino muchos coinciden en tiempos y se mezclan entre los demás peregrinos, no importa color de piel, situación económica, o nivel social, es la unión de fe, es la empatía y es la solidaridad, pero todos deben llegar ante el altar de la Virgen de San Juan de los Lagos.

Unidades móviles de servicios médicos, patrullas, dependencias de auxilio vial y voluntarios, realizan acciones de protección y prevención a estos miles de peregrinos que caminan hacia la catedral de la Virgen Milagrosa, la gente camina o pedalea una bicicleta con la virgen a cuestas o con un cristo en la espalda, otros llevan una corona de espinas en su cabeza, pero no declinan, no claudican y no se dan por vencidos, todos siguen adelante, unos se auxilian con un bastón, otros empujan una carriola o auxilian a un peregrino en silla de ruedas, en ocasiones, se lamentan, se quejan, algunos lloran pero sacan fuerzas del corazón para seguir

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