13 de abril 2020

Por: Gladis Padrón

San Miguel de Allende, Gto.- Lo impensable llegó a la «Ciudad más bonita para Visitar», pues en plena temporada vacacional, sus calles empedradas lucían vacías, sus hoteles sin huéspedes, los restaurantes sin comensales y sus procesiones centenarias llenas de olor a manzanilla y mastranto, se vivieron a puerta cerrada, por la contingencia sanitaria ante el Coronavirus que además dejó a los sanmiguelenses sufrir estragos económicos.

Lo anterior se confirma con la información que Edgar Zamudio, Director del Consejo Turístico de San Miguel de Allende, emitió en comparación con el 2019 que registró la afluencia de visitantes en Semana Mayor y Pascua superior a 250 mil personas y la ocupación hotelera llegó al 92 por ciento, sin embargo, este 2020 las plazas, parques y espacios públicos, donde tradicionalmente había procesiones, ceremonias y encuentros sociales y religiosos, con motivo de la Semana Mayor 2020, lucieron vacías y sin la presencia de visitantes.

Las ceremonias religiosas y viacrucis se efectuaron a puerta cerrada, a excepciones del recorrido de la Cruz del Padre Alfaro, efectuada el viernes 10 de abril que recorrió algunas calles del centro histórico.

Otra procesión esperada por los sanmiguelenses es la del Santo Entierro, que después de 306 años ininterrumpidos, no se realizó en las principales calles del centro histórico, esta ocasión fue a puerta cerrada en el Oratorio de San Felipe Neri; precisamente como medida de prevención del Covid- 19.

Por ello, las imágenes de Dios Nuestro Señor, La Santísima Virgen de la Soledad, San Juan, La Magdalena y los Santos Varones, que son José Nicodemus y José de Arimatea, quienes bajaron el cuerpo de Jesús de la cruz, fueron cargadas por los Padres Oratorianos Felipenses, el Padre Octavio Luna, Guardián del templo de San Francisco de Asís y miembros del Patronato del Santo Entierro.

El templo del Oratorio, la Parroquia de San Miguel Arcángel, San Antonio y San Juan de Dios, ofrecieron a los feligreses transmisiones en vivo de las diferentes actividades religiosas; mientras tanto, en las calles los adornos en color morado, lucieron en balcones cerrados, sin gente, sin cantos de los empachos y del Cristus Factus.

Además, este fin de semana esperado por los trabajadores y dueños de hoteles, restaurantes y prestadores de servicios turísticos, se quedaron con las manos vacías, acciones que comienza a causar estragos en la economía de los sanmiguelenses.

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