Dolores Hidalgo C.I.N. Gto. 29 de marzo 2021

Jesús Neri

Madrugaron en domingo de ramos, pues se celebraría la primera misa alusiva a la entrada de Cristo a Jerusalén, pero el padre Gumersindo Cortez, nunca llegó.

Lo esperaron casi toda la mañana e incluso lo llamaron vía telefónica, sin embargo él no contesto..

Hoy el templo amaneció entre nubes grises.

“Dicen que tampoco acudió a las dos misas del pasado sábado que celebraría en la comunidad “Cabras” y la otra en “Las Escobas”, explicó Don Tito, habitante de Mesa de López, aseguró que más que un sacerdote, Gumersindo Cortez era su amigo y no sólo de él, sino también de la mayoría de las 29 comunidades aledañas que lo conocían desde hace ya 4 años y medio.

Hoy día se preparan para darle el último adiós, después que supieran de su muerte tras recibir disparos de arma de fuego, allá por la comunidad de San Antón de las Minas.

Don Juan, tras enterarse de su muerte, se vino desde San Luis Potosí en taxi, sólo para despedirse de su amigo.

Sobre el camino de terracería, hay globos blancos y tiras de papel de china pegados entre los mezquites, van desde la entrada de la carretera y llegan hasta la Parroquia de Cristo Rey, afuera, una pipa se da a la tarea de humedecer la tierra y se están colocando grandes carpas, sin embargo en esta ocasión no será de júbilo ni de alegría, los habitantes esperan el cuerpo del padrecito para brindarle el último adiós.

Ya por la tarde, con el ocaso del sol, apareció el querido padre, pero en esta ocasión iba adentro de un ataúd y en el interior de una carrosa fúnebre.

Todos lo siguieron mientras de fondo los mariachis cantaban esa canción que dice, mi amigo.