28 de julio 2021

Por: Gladis Montserrat Padrón Bautista 

San Felipe, Gto.- ¡A punta de pistola y empujones fue sacada de su casa Ale!, su hijo aún recuerda como si se tratara de una película de terror, el momento en que su madre fue sustraída de su hogar la mañana del 28 de julio del 2020, pesadilla que día a día repite pues hasta la fecha desconoce la suerte de su madre y espera algún día disfrutar de la característica sonrisa de su mami y recibir un cálido abrazo.

A un año de que la joven madre y maestra de educación física desapareciera alrededor de las 8:30 de la mañana, sus familiares replican hasta el cansancio ¡Hasta encontrarte Ale! Sus lágrimas son incontables, pero siguen firmes buscando y sin desmayo moviendo cielo, mar y tierra para localizarla. 

Remontamos al pasado: Ale fue víctima de violación hace 2 años y con valentía afrontó la situación e interpuso una demanda, misma que no pasó de ser una cifra más, sin embargo con el paso de los años, más víctimas denunciaron sucesos similares, donde la Fiscalía estableció un modus operandi del presunto agresor por esta razón, Ale fue citada ese trágico 28 de julio para rendir de nueva cuenta su declaración. 

Sin embargo, como si alguien estuviera en contra de su declaración y en afán de conseguir el silencio de Ale, un grupo de hombres armados hasta los dientes ingresaron a su casa ubicada en San Felipe, la subieron al vehículo y aceleraron  hasta perderse en el horizonte. 

Horas más tarde, dos sujetos aparentemente involucrados en el secuestro de Ale fueron detenidos en la ciudad de Irapuato a bordo de un vehículo, sin embargo la mujer de 33 años ya no estaba con ellos. 

Se sabe que al momento de raptarla  vestía pantalón de mezclilla azul, sudadera gris y tenis y a pesar de que su familia nunca ha callado y gritan a todo pulmón «Ni una más” o “Hasta encontrarte Ale», nada se sabe de su paradero, la investigación no avanza pero la fe y Esperanza por localizarla siguen encendidos en los corazones de la  familia Guzmán Venegas.

Cabe mencionar que sus familiares nunca pensaron que formarían parte del alto índice de desapariciones forzadas y mucho menos que por quien imploran su regreso es su madre, hermana e hija.