Dolores Hidalgo C.I.N. Gto. 06 de abril 2021

Mario Galván

En recientes fechas pudimos apreciar que uno de los caminos con una gran afluencia de gente que se trasladaba al panteón municipal de la Cuna de la Independencia, quedó imposibilitado para los peatones, era la ruta corta, la vía rápida donde especialmente personas de la tercera edad utilizaban para llevarle flores a sus difuntos hasta el camposanto.

Desde la Avenida José Alfredo Jiménez, en el lado sur del puente, una malla metálica impide el paso y del otro lado de la cerca, unos feroces perros ladran y asustan a los que se acercan, ese camino viejo por donde alguna vez llevaron en hombros al difunto o a los angelitos, ya quedó en el olvido, quedó mutilado, los viejos árboles que quedan, son mudos testigos de los cortejos fúnebres, de las travesías en las mañanas y tardes; y también, de uno que otro romance.

Esta ruta ya quedó cerrada, quizás los nuevos propietarios también son dueños de esa ribera del río que a veces servía de aire fresco y las sombras de esos árboles inspiraban a dar un descanso en la travesía de ida y vuelta al panteón municipal a dejar flores a alguna tumba, los tiempos cambian, las zonas vacías poco a poco se van poblando y los antiguos dueños de los predios van muriendo, los nuevos dueños tienen nuevos proyectos que van sepultando los recuerdos de todos los que alguna vez transitamos por ese camino, por esa vereda, por esa vía corta y que en más de una ocasión vimos gente descansando o departiendo momentos entre familiares y amigos.

Ignoramos si este tramo se cerró para siempre, o tal vez se va a construir un complejo turístico o una zona cultural y también ignoramos si en el futuro, también vayan a poner malla ciclónica en el cauce del río, porque en Dolores Hidalgo existe el progreso; y el avance en este tercer milenio no conoce fronteras ni limitaciones, ni mucho menos el alcance de las ambiciones.