Ceder ante la presión del narcotráfico en México podría traer grandes repercusiones así lo expresan diversos analíticos tanto del país, como del extranjero.

Después de la guerra que se presentó el pasado jueves 17 de octubre en Culiacán Sinaloa, donde el factor que desencadenó la sangrienta batalla fue la detención del hijo del chapo, Ovidio Guzmán López y posteriormente su liberación, el tema ha desencadenado diversos sentimientos en los ciudadanos y en el mundo entero.

Andrés Manuel López Obrador, Presidente de la República, dijo que la decisión se tomó en base a la seguridad de los mexicanos, pero una gran parte de las personas que se enteraron sobre la acción, mencionan que el hecho sólo demuestra el poderío que tiene el narcotráfico en el país y pone al gobierno un escalón abajo tras negociar con el crimen organizado.

Todo el mundo se enteró de la situación, puso sus ojos en nuestro país, observó los videos, escuchó sobre la liberación del hijo del chapo y conoció la vulnerabilidad del gobierno federal.

Esa es la sensación que se muestra en diversos encabezados nacionales e internacionales..

La principal preocupación de los hechos, presentados de acuerdo a diversas opiniones, es que después de generar pánico y horas de estado fallido, el crimen organizado logró su cometido, y esto lo observaron todos, lo que probablemente podría generar una réplica de las acciones efectuadas por parte de las diversas organizaciones criminales al  encontrarse en situaciones de riesgo similares.

 

 

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