Ocampo. Gto. 21 de agosto 2018

Como si fuera la garra de una bestia, el rayo cayó y desgarró la superficie del árbol.

Hace más de siete años que Toño y Alejandro, dos amigos, perdieron la vida tras recibir una enorme descarga. Los hechos se presentaron en la comunidad “Las Trojes” en el municipio de Ocampo Guanajuato.

Las cruces con flores frescas son la prueba de la naturaleza.

Fue un día airoso, las nubes grises pronto se convirtieron en grandes gotas, el sonido estrepitoso de los rayos generaban un eco en toda la zona reforestada, pronto, los dos amigos intentaron ponerse a salvo debajo de un árbol, grave error, fue en cuestión de segundos, una deslumbrante luz y un gran estruendo les arrancó la vida, uno de ellos iba a caballo el cual tampoco sobrevivió.

Curiosamente el rayo no pasó por dentro del árbol, el arco eléctrico se deslizo sobre la orilla y al llegar a la parte baja, utilizó como conductores eléctricos a los jóvenes para finalmente desaparecer en la tierra.

Si Toño y Alejandro supieran que la energía eléctrica de los relámpagos buscaban las puntas de los árboles para caer naturalmente y que los tejidos de los humanos o animales son los mejores conductores eléctricos, debido a que contienen agua y sales, lo que aumenta la probabilidad de morir por una electrocución, quizá hubieran evitado refugiarse debajo de un árbol, y por ende, perder la vida.

Mientras tanto, y a pesar del paso de años, la muestra de la indomesticable y caprichosa naturaleza se muestra sobre la rasgada corteza y advierte el peligro que representa refugiarse debajo de un árbol cuando existen tormentas eléctricas.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here