Por: Ana Barrón

San Miguel de Allende, Gto.-  Como cada año, el primer viernes del mes de marzo en San Miguel de Allende se celebran las festividades por la llegada del Señor de la Conquista a este territorio desde hace ya más de 400 años, el Cristo que ayudó a los conversión de los indígenas de la Villa de San Miguel el Grande al catolicismo.

La presencia de las danzas se realiza en viernes ya que Cristo murió un día viernes, pero la celebración apenas comienza

Desde el jueves por la noche, en el sindicato las danzas realizan la velación, pues está tradición también llevaba como fin pedir la intervención divina para tener una buena cosecha, en este día también se realiza el rezo de los 33 credos.

La gente de diferentes familias y comunidades llegaron con sus ofrendas, los conocidos “parandes”, que representan un compromiso que año con año hay que cumplir; y que con sus flores de papel y sus múltiples panes y frutos, cubren con sus colores el atrio de la parroquia principal.

Los danzantes provenientes de diferentes localidades de San Miguel y de fuera no sólo danzan, sino que con sus movimientos van más allá de lo que las palabras podrían explicar, adquiriendo un estado en el que lo más importante es ofrecer todo a la divinidad, a esa imagen crucificada, al Señor de la Conquista.

La danza entonces consiste en olvidarse de lo material y de lo efímero; para ir en busca de los trascendental, la expresión del cuerpo en un estado más allá de lo físico, volviendo así al pasado para reencontrarse con sus raíces…con la verdad.

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